A través del orgullo nos engañamos a nosotros mismos.
Dime amigo: ¿La vida es triste o soy triste yo?
Nos vemos a nosotros mismos como seres reales, pero quizá somos nuestros propios y engañosos espejismo.
Nunca nos engañan, nos engañamos a nosotros mismos.
Me duele más una decepción que una traición.